El PMD-200 funciona mediante un sensor especial que se coloca en el dedo del paciente. Este dispositivo supone un importante avance ya que permite un tratamiento no invasivo del dolor tras la cirugía. El PMD-200 funciona a partir de una serie de algoritmos de inteligencia artificial que transforman los datos obtenidos en índices de dolor.

Solo en Estados Unidos, un 40% de los 30 millones de pacientes quirúrgicos atendidos cada año experimentan dolor severo tras someterse a una cirugía y uno de cada 10 padece efectos secundarios relacionados con la medicación suministrada para el dolor. Por otro lado, cerca de 17.000 personas mueren cada año por sobredosis de analgésicos.

El dispositivo registra de forma continua los síntomas fisiológicos del paciente y los refleja en un monitor. El CEO de Medisense Biometrics, Galit Zuckerman, ha explicado al Instituto Carlos Slim de la Salud, que este dispositivo se diseñó con la intención de facilitar la comunicación de aquellos pacientes que no son capaces de hablar por sí mismos.

La validez del PMD-200 ha sido validada el pasado mes de septiembre, cuando la revista Anesthesiology publicó los resultados de un estudio dirigido por el anestesiólogo Albert Dahan en el Centro Médico de la Universidad de Leiden en Holanda, en el que se demostraba la superioridad del índice del dolor creado por Medasense, en comparación con otros métodos de medición del dolor.