Con este objetivo se puso en marcha un ensayo en el que se evaluaron los efectos de la probufina. Sarah Wilson, participante en el estudio, ha explicado a la agencia DPA que su adicción a los opioides comenzó tras sufrir un accidente de tráfico. Los médicos le prescribieron opioides para aliviar el dolor de espalda que padecía.

Cuando fue consciente de la adicción que sufría a causa de los opioides, Sarah Wilson aceptó formar parte del primer ensayo que se realizaba con probufina. “Esta medicación salvó mi vida”, ha declarado a la agencia DPA. El implante de probufina proporciona un suministro de buprenorfina constante y en cantidades reducidas, lo cual ayuda a los pacientes a controlar los síntomas de abstinencia. Además, bloquea los efectos positivos de los opioides, según Titan Pharmaceuticals, empresa fabricante de probufina.

Kate Beebe, directora Ejecutiva y de Desarrollo de Titan Pharmaceuticals, ha explicado que la probufina es más conveniente que otras versiones de la buprenorfina ya que los pacientes no tienen que preocuparse de tomar la medicación para frenar el síndrome de abstinencia. Este implante recibió la autorización de la Food and Drugs Administration (FDA) el pasado mes de mayo y se puso a la venta 3 semanas más tarde.

El implante de probufina supone, asimismo, un rayo de esperanza en medio de la epidemia de adicción a los opioides en EE. UU., donde, según los datos del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) cada día mueren 78 personas por sobredosis de opioides.