El estudio se ha llevado a cabo en roedores y propone el uso de receptores de cannabinoides para el tratamiento del dolor crónico, una patología que afecta al 30% de la población estadounidense. Concretamente, los responsables de la investigación analizaron la función de 2 formas de los receptores de la membrana celular que unen a los cannabinoides de forma natural, denominados endocannabinoides.

Susan Ingram, profesora de Neurocirugía en el OHSU School of Medicine, ha explicado que “puede suponer una nueva forma de tratamiento del dolor que evite la adicción que provocan otro tipo de terapias”.

Ingram y su equipo reconocen que el tratamiento del dolor crónico ha cambiado el sistema sanitario con medicamentos que son ineficaces y que conllevan importantes efectos secundarios. “Sin embargo, los últimos estudios indican que el tratamiento con fármacos dirigidos al sistema de endocannabinoides produce un efecto analgésico con menos efectos secundarios que los opioides”, señalan.

La investigación del OHSU School of Medicine se ha centrado en 2 receptores de cannabinoides, CB1 y CB2, localizados en la médula rostral ventromedial, un grupo de neuronas localizadas en el tronco cerebral conocido para modular el dolor. Este estudio es el primero en examinar la función del receptor CB1 y CB2 en el nivel de la membrana de las neuronas finales de los adolescentes y adultos.

El estudio mostró que el dolor crónico e inflamatorio incrementaba la actividad de los receptores CB2 y disminuía la actividad de CB1. El cannabis activa ambos receptores por igual. Los autores sugieren que la activación selectiva de los receptores CB2 pone en marcha los efectos terapéuticos y medicinales del cannabis al tiempo que minimiza la propensión del otro de los receptores cannabinoides , CB1, para inducir tolerancia y abstinencia.