La supervivencia a un paro cardiaco aumenta cuando los equipos de emergencia utilizan un nuevo tipo de tubo para la intubación, más flexible. Así lo demuestra un estudio liderado por Henry E. Wang, profesor y vicepresidente de investigación del University of Texas Health Science Center at Houston (UTHealth), en Estados Unidos. Los resultados del trabajo se acaban de publicar en la revista JAMA.

Según ha informado el centro, cada año más de 400.000 personas son atendidas por un paro cardiaco fuera del hospital en Estados Unidos; de ellas, sobrevive solo el 10%. La entrada de oxígeno es una parte crucial de la resucitación de estas personas. El estudio compara las tasas de supervivencia de 3.000 adultos con paro cardiaco tratados por servicios médicos de emergencia entre diciembre de 2015 y diciembre de 2016.

En torno a la mitad de esos pacientes con paro cardiaco fue sometido a la intubación endotraqueal tradicional, mientras que en el resto se usó un nuevo tubo laríngeo. En general, la supervivencia fue mayor con el nuevo método. Así, con el tubo laríngeo un 10,8% de los pacientes consiguió abandonar el hospital, frente al 8,1% de pacientes del grupo de intubación tradicional. La proporción de pacientes que sobrevivieron al paro cardiaco con una buena función cerebral fue también mayor con el nuevo sistema.

"Durante más de 3 décadas, el personal de los servicios médicos de emergencia en los Estados Unidos ha realizado intubación para llevar oxígeno a los pulmones de las víctimas de paro cardiaco. Aunque las técnicas son idénticas a las utilizadas por los médicos en el hospital, la intubación en el entorno prehospitalario es muy difícil y está llena de errores", ha apuntado Wang, que ha asegurado que este es “uno de los primeros estudios aleatorios que muestra que una intervención paramédica en las vías respiratorias puede mejorar la supervivencia a un paro cardiaco”. Ahora mismo siguen analizando datos para conseguir más información.