Cobo es facultativo especialista de área en Anestesiología y Reanimación del Hospital de Sierrallana (Cantabria) desde 2003. Asimismo, es oficial Médico Reservista Voluntario de las Fuerzas Armadas desde 2004 y conoce al "dedillo" cuáles son las necesidades y los retos a los que se enfrenta el anestesista tanto en su consulta diaria como en el ámbito de la cooperación.

De este último asegura que “pese a que los retos son muchos, el principal es la falta de anestesiólogos con una formación adecuada”. A esto hay que añadir “la falta de suministros farmacológicos, la falta de equipos de anestesiología y lo que es más importante, su mantenimiento”.

Entre sus experiencias más duras en el campo de la cooperación, Cobo señala la “muerte de los chiquitines tras un parto prolongado o una cesárea tardía por los problemas de traslado”. En el lado opuesto, la situación más satisfactoria que ha vivido ha sido “sentir a un peque abrazado a mí, apretando con sus rodillas mi cintura, sintiéndose seguro a mi lado antes y después de una anestesia”.

Cuando le preguntan acerca de la humanización en la sanidad, este anestesista afirma que “la humanización del acto médico es la clave del ejercicio de la Medicina y creo que hubo unos años en los que no se le dio la importancia que tenía”.

En su opinión, la humanización en la sanidad, aplicada a su especialidad, “es igual que en otras especialidades e igual que hacemos en la vida con nuestros seres queridos. Escuchando, tratando de entender al otro, tolerando y tolerando, trasladando afecto con nuestro lenguaje, siendo accesible, aconsejando no mandando, y cuando encontremos la oportunidad adecuada, sonriendo”.

“Transmitir serenidad y seguridad para vencer el miedo a no despertar”

El miedo a no despertar es el más frecuente entre los pacientes que van a ser sedados, tal y como asegura Cobo. “De ahí”, ha continuado, “la importancia de ser afectivo y transmitir serenidad y seguridad al paciente antes del procedimiento anestésico”. Como retos más inmediatos en la Anestesiología, Tomás Cobo identifica el desarrollo de nuevas tecnologías que permitan el control preciso e incruento de las constantes vitales del paciente durante la anestesia.

Por otro lado, reconoce que el manejo de la vía aérea “sigue siendo el caballo de batalla del anestesista y la mayor causa de catástrofe anestésica”. Asimismo, considera indispensable que se potencie, en las Unidades del Dolor, “una participación muy activa del psicólogo para que sea quien marque estrategias de superación y grupos de ayuda”.

En relación al tratamiento del dolor y la epidemia de adicción a los opiáceos que se ha desatado en los Estados Unidos, el especialista afirma que “en España el uso de estos fármacos está ya severamente restringido”. Sin embargo, “es esencial que en el tratamiento crónico con opiáceos estén implicadas las Unidades del Dolor con el objetivo de un control estricto de la prescripción y adherencia al tratamiento”. “En España”, concluye, “sigue habiendo muchos pacientes con dolor y sin el tratamiento adecuado. Muchos más que los sobre medicados”.