Este distintivo incluye la atención del paciente antes, durante y después de la intervención quirúrgica. Llevar a cabo un protocolo de las pautas analgésicas ligadas a cada tipo de intervención quirúrgica, o abordar el tratamiento del dolor con material informativo previo a la intervención, han sido algunas de las prácticas llevadas a cabo por el hospital.

Asimismo, se ha llevado a cabo un seguimiento personalizado del paciente tras la operación para continuar evaluando el dolor y adecuar la pauta analgésica en función de la intensidad del dolor percibida por el paciente. En los casos de cirugía mayor ambulatoria, se ha establecido el dolor intenso como posible motivo de ingreso del paciente tras la intervención quirúrgica.

“Por ejemplo, un paciente al que se le va a practicar una artroscopia de hombro programada se tipifica con una de las pautas analgésicas para dolor intenso. Dentro de estas, se prescribe la más adecuada atendiendo a su historia clínica, antecedentes, alergias, etc. Además, se prevé, en todas las opciones de dolor, un posible rescate según la intensidad del mismo, así como una medicación específica para posibles efectos secundarios”, explica Elisa Márquez, supervisora de enfermería de quirófano del hospital.

Márquez añade que otras medidas puestas en marcha han sido valoradas por el paciente en años anteriores como “la educación para la salud respecto al dolor en la entrevista prequirúrgica, vía telefónica, que se lleva a cabo con el paciente unos días antes de la cirugía” y que mejora la coordinación entre profesionales, áreas hospitalarias y pacientes.

Además, el hospital tiene implantadas otro tipo de medidas como la inclusión en el plan de formación de los trabajadores y formaciones adaptadas a las distintas categorías profesionales para un mejor abordaje del dolor.