19 medidas

Cardioalianza, asociación nacional de pacientes con enfermedades cardiovasculares, ha presentado 19 medidas para evitar un segundo evento vascular. Se trata de un informe sobre la situación de los factores de riesgo asociados a las enfermedades vasculares, responsables del 29% de las defunciones. Además, se posiciona como primera causa de muerte en el país. El informe ofrece una visión precisa de la situación actual de la enfermedad vascular. Su finalidad es proponer un plan de acción integral y multidisciplinar derivado de las propuestas que han consensuado un grupo multidisciplinar de expertos. El método que han empleado fue el método Delphi.

Informe

En este sentido, la presidenta de Cardioalianza, Maite San Saturnino, incide en que, desde la perspectiva de la prevención secundaria, “nuestro informe trata de ofrecer toda la información disponible. Pretende aportar propuestas de mejora para el control de los factores de riesgo de estas enfermedades. Enfermedades que repercutan en la reducción del riesgo de recurrencia de eventos vasculares y la mortalidad asociada a estos”. En definitiva, apunta “hacia una mejora de la calidad de vida de las personas que viven con ellas”. Asimismo, la encuesta permite obtener una fotografía detallada del perfil de estos pacientes, la atención sanitaria que reciben, sus cuidados y tratamientos. También permite obtener las fuentes a las que recurren para informarse sobre sus patologías.

Por otro lado, el doctor Pedro Valdivielso, presidente de la Asociación Española de Arteriosclerosis, destaca el carácter multidisciplinar del documento. Son recomendaciones o propuestas elaboradas por especialistas del riesgo y de la enfermedad vascular, “tomando como base una amplia encuesta a pacientes en prevención secundaria”, recuerda.  Para la elaboración del informe se realizaron un total de 406 encuestas a pacientes con enfermedad vascular de 16 comunidades autónomas y de la ciudad autónoma de Ceuta.

Encuesta

La encuesta refleja la importancia de los profesionales de Atención Primaria en el abordaje y manejo de estas enfermedades. El 71% había acudido a su médico de familia cada 6 meses o menos en el último año y el 65% al personal de enfermería. Por esta razón, se puede extraer que la comunicación con sus profesionales sanitarios es fluida. No obstante, solo el 24% manifestó haber abordado en consulta los aspectos emocionales de su patología.

Asimismo, cerca de la mitad de los encuestados manifestó haber buscado información relativa a su enfermedad. Los aspectos que generan mayor demanda de información para los pacientes son síntomas y secuelas, así como los estilos de vida saludables. Asimismo, se propone a corto plazo promover la comunicación entre sanitario y paciente. Lo hace mediante el uso e implantación de vías interactivas de comunicación, que favorezcan la fluidez de la comunicación entre ambos, con el objetivo de atender la enfermedad desde una perspectiva biopsicosocial.

Riesgo cardiovascular

Juan Carlos Obaya, coordinador del grupo de trabajo de enfermedades cardiovasculares, destaca que el papel del médico de familia es fundamental. Lo es, sobre todo,  en el abordaje integral del riesgo cardiovascular del paciente, incluyendo el abordaje y control de los factores de riesgo cardiovascular. Pero también teniendo en cuenta aspectos emocionales de la enfermedad que pueden tener repercusión en la adherencia terapéutica y/o pronóstico de la enfermedad.

En lo relativo a sus tratamientos, el 70% de estos pacientes toma estatinas, el 54% antihipertensivos y el 51%, anticoagulantes. Respecto al control de comorbilidades, como la hipercolesterolemia, el 87,5% de los pacientes se realiza analíticas al menos una vez al año. En este sentido, el facultativo destaca que “la valoración del cumplimiento terapéutico es un aspecto fundamental en el seguimiento del paciente con enfermedad cardiovascular”.

A pesar de ello, la encuesta alerta de que el 54% de los pacientes desconoce cuál es el llamado «colesterol malo».  Es decir, el que más influye en el desarrollo de la enfermedad vascular, así como en la prevención de futuros eventos vasculares. En consecuencia, el informe apunta como necesidad reforzar el papel de la enfermería de cara al mejor control del riesgo de estos pacientes. De esta forma, favorece su autorresponsabilidad en el manejo de su enfermedad, así como permite desarrollar y extender proyectos de automonitorización en la atención sanitaria. Además, se ha detectado que el 36% de las personas encuestadas no recuerdan sus niveles de colesterol total de la última analítica.

estilos de vida saludable

Conclusiones

Juan Cosín, presidente de la Sección de Cardiología Clínica de la Sociedad Española de Cardiología (SEC), subraya que “la hipercolesterolemia es el factor de riesgo con mayor implicación en la enfermedad coronaria y la disminución de los niveles de colesterol LDL se ha demostrado reiteradamente como la forma más eficaz para reducir el riesgo de nuevos infartos. A pesar de esto, pocos pacientes están adecuadamente controlados tras un infarto».

En esta línea, Julio Agredano, presidente de la asociación Freno al ICTUS, resalta el papel de la hipercolesterolemia como un factor de riesgo de ictus. “Una parte de los ictus son producidos por factores de riesgo ligados a la promoción de la salud pero hay otros ligados a malformaciones, problemas cardiacos o factores hereditarios que son importante conocerlos para poder prevenir y actuar contra ellos”. Este informe pone de manifiesto la situación de la hipercolesterolemia en nuestra sociedad y plantea una serie de propuestas para mejorar la situación.

Propuestas del informe

El doctor Valentín Fernández, presidente de la Sociedad Española de Angiología y Cirugía Vascular (SEACV), manifiesta que “es necesario mejorar la comunicación y coordinación entre los diferentes niveles asistenciales al principio y al final del ciclo de la atención al paciente”.  Es un reto de todo el sistema sanitario y de todas las especialidades pero que la angiología y cirugía vascular debe hacer especialmente suyo ante la fuerte prevalencia de las patologías que trata, algunas tan conocidas como las varices o la arteriosclerosis.

“No podemos considerar que nuestro trabajo comienza en el diagnóstico y termina en el tratamiento. Debemos implicarnos en la gestión del paciente, gestión que empieza en la prevención y termina en el manejo y el control del paciente tratado”. Asimismo, la encuesta señala la necesidad de reforzar los niveles de actividad física que realizan estas personas y cuyos beneficios en la prevención secundaria está ampliamente demostrada, ya que hasta el 72% de los encuestados no practica nunca o casi nunca actividades físicas moderadas.

Asimismo, el 11% sigue fumando a pesar del riesgo que conlleva para sus patologías. Justamente con el objetivo de favorecer la realización de ejercicio y promocionar unos hábitos de vida saludables, se propone prescribir el uso de aplicaciones móviles, smartwatches, pulsómetros, etcétera. Además integra los fármacos indicados para la deshabituación tabáquica dentro de la cartera pública de servicios de prestación farmacéutica y prescribe programas de deshabituación tabáquica.

Ictus

El doctor José Miguel Láinez, vicepresidente de la Sociedad Española de Neurología (SEN), reseña que el 90% de los ictus se podrían evitar con una adecuada prevención de los factores de riesgo. También, se evitaría con una participación activa de la población en la que se impulse un estilo de vida sano y se generen hábitos de control de la tensión arterial, el peso, etcétera.

En cuanto a la rehabilitación, más de la mitad de los pacientes no la realizan a pesar de haberse demostrado que tiene un impacto positivo. Sobre todo en el bienestar físico, relaciones sociales y relaciones familiares. Ante ello, el comité propuso potenciar los centros de rehabilitación neurológica ambulatorios, así como los programas domiciliarios de rehabilitación neurológica, implementando a su vez programas de rehabilitación. Además, pretenden fomentar también la prescripción de programas de rehabilitación cardiaca, también en la tercera fase.

“Las personas con alto riesgo vascular necesitan un abordaje terapéutico multidisciplinar para alcanzar un rol activo y de empoderamiento en el manejo de sus factores de riesgo. La educación para la salud y las organizaciones de pacientes como agentes comunitarios fomentan el autocuidado. Lo hacen hacia estilos de vida más saludables que mejoran su calidad de vida”, señala David Pérez, presidente de la Asociación Española de Enfermería de Hipertensión y Riesgo Cardiovascular.