Sala, exdirector médico del Hospital General de Cataluña nombrado máximo responsable del SEM el pasado mes de noviembre, ha revelado recientemente que recibe "mensajes de reconocimiento" desde todo el mundo "por el trabajo que hicimos desde el punto de vista asistencial". El director del SEM indica que, cuando tuvo noticia del atentado, activó a los profesionales que trabajan en el área de Barcelona y que en el operativo participaron medio centenar de ambulancias y profesionales del SEM, entre médicos, enfermeras y técnicos sanitarios. La asistencia piscológica fue necesaria ante la crudeza de la situación vivida, explica el director.

Otros 20 profesionales del SEM que estaban de vacaciones y se ofrecieron para trabajar fueron enviados a apoyar a los hospitales adonde eran derivados los heridos, más de un centenar, 15 de los cuales estaban en estado crítico, de los que únicamente una mujer alemana falleció 10 días después.

"Durante las 48 horas posteriores al atentado la mortalidad fue cero, cosa que indica que se hizo un buen trabajo; se diagnosticaron de manera rapidísima todas las lesiones que significaban un peligro para la vida", señala el médico.

La atención psicológica se llevó a cabo después de que los profesionales del SEM evaluaran traumatismos torácicos graves, hemorragias cerebrales y grandes fracturas con mucha pérdida de sangre. "El escenario de terror puede llegar a colapsar a un profesional si tiene que empezar a pensar lo que tiene que hacer", relata Sala, que resalta que el personal estaba entrenado en situaciones de múltiples víctimas y tenían "automatizada" la forma de actuar.