Aprovechar la elevada cantidad de información recogida en las bases de datos relacionadas con la sanidad pública en Cataluña con el objetivo de mejorar la calidad de la asistencia sanitaria e impulsar la investigación médica, son los dos retos fundamentales del Proyecto Visc+. El Síndic de Greuges ha hecho hincapié durante su intervención en la importancia de la anonimización de los datos y en que su recopilación beneficie, especialmente, a la sanidad pública.

El big data nació en 2013 cuando el gobierno catalán autorizó a la Agencia de Calidad y Evaluación Sanitarias de la Consejería de Salud a emprender un proceso de “diálogo competitivo” con empresas especializadas en la gestión de datos para el diseño y desarrollo de un modelo de gestión que impulse un proyecto que promueva la valorización de información del sistema sanitario catalán”.

Las dudas que generaba el Proyecto Visc+ con respecto al destino que se daría a los datos recogidos fue el motivo de que el Síndic de Greuges iniciara una investigación de oficio. Tras esta investigación, Rafael Ribó, ha explicado que disponer de los datos clínicos de los usuarios del sistema público “permitirá mejorar la calidad de las investigaciones y ayudará a acelerar la innovación”.

Para garantizar la privacidad del usuario y la correcta utilización de la información recogida por el big data, el Síndic de Greuges recomienda realizar auditorías externas e independientes de forma periódica. Rafael Ribó ha advertido que “no existe riesgo cero” de que esta información se use de forma fraudulenta o malintencionada. Por ello considera necesario que se dé la opción a los usuarios para negarse a facilitar sus datos.