Según informa la agencia de noticias DPA, las parejas occidentales que contratan el servicio de un vientre de alquiler lo hacen porque no pueden tener hijos. Así, las madres gestantes suelen recibir un óvulo ya fecundado. No obstante, también es posible que queden embarazadas con esperma donado, lo que tras el parto activaría el proceso de adopción. Según los medios, por estas prácticas se pagan miles de dólares.

Camboya prohibió el negocio de la gestación subrogada en noviembre, pero la secretaria del Ministerio del Interior, Chou Bun Eng, confirma ahora que esa prohibición se suavizará. Hasta entonces, en el país del sudeste asiático había 50 clínicas que ofrecían el servicio de un vientre de alquiler. Otros países de la región, como Tailandia, India o Nepal, también han limitado o prohibido esta práctica en los últimos años.

No hay datos oficiales de cuántos niños nacen en Camboya mediante una madre de alquiler. Según subraya el director de la asociación australiana Families Through Surrogacy (familias mediante gestación subrogada), Sam Everingham. Sin embargo, los expertos creen que los nacidos mediante este proceso en el país asiático son unos 300. Los detractores de la prohibición de esta práctica argumentan que con ello las madres gestantes se ven forzadas a ofrecer el servicio de manera ilegal.