Conocer la prevalencia de síntomas depresivos en pacientes que han sido sometidos a un transcatéter o a la sustitución de la válvula aórtica ha sido el objetivo del estudio publicado en JAMA Cardiology por un equipo de investigadores canadienses y estadounidenses. Según destacan los investigadores, la depresión es un factor de riesgo en los resultados adversos de la enfermedad cardiovascular.

Sin embargo, los autores de este estudio reconocen que no se ha estudiado lo suficiente sobre los síntomas depresivos en adultos que se someten a la sustitución de la válvula aórtica o a la implantación de un transcatéter. Por esta razón, los autores del estudio han tratado de desvelar la prevalencia de los síntomas depresivos y su relación con todas las causas de mortalidad en pacientes sometidos a una de estas 2 intervenciones.

La investigación se basó en el análisis de un estudio prospectivo de cohortes que incluyó 14 centros de 3 países y se realizó entre noviembre de 2011 y abril de 2016. Se incluyeron pacientes mayores de 70 años que se hubiesen sometido a un reemplazo de la válvula aórtica o se les hubiera implantado un transcatéter. Los síntomas depresivos fueron evaluados mediante la escala Geriatric Depression Scale Short Form.

Para conocer la asociación entre las causas de mortalidad y los síntomas depresivos los autores del estudio emplearon la regresión logística. De los 1.035 participantes, 326 (31,5%) obtuvieron resultados positivos con relación a los síntomas depresivos, sin embargo, solo 89 de ellos (8,6%) contaban con un diagnóstico de depresión en su historial clínico.

Los resultados mostraron que la depresión inicial se asoció con mortalidad a un mes (odds ratio[OR], 2,20; IC del 95%: 1,18-4,10) y a los 12 meses (OR, 1,532; IC del 95%: 1,03-2,24). La depresión persistente, entendida como depresión inicial que todavía estaba presente 6 meses después del procedimiento, se asoció con un aumento de la mortalidad 3 veces mayor a los 12 meses (OR, 2,98; IC del 95%: 1,08 a 8,20).

Los investigadores concluyen que uno de cada 3 adultos sometidos al reemplazo de la válvula aórtica o a la implantación de un transcatéter presentaban síntomas depresivos al inicio del estudio y un mayor riesgo de mortalidad a corto y medio plazo. Los pacientes con síntomas depresivos persistentes, añaden, tuvieron mayor riesgo de mortalidad.