Sin embargo, señalan los autores del estudio, no existe una guía o protocolo específico para tratar el tromboembolismo en pacientes con cáncer en los departamentos de urgencias. Por este motivo, han llevado a cabo un estudio retrospectivo para aunar las directrices que pueden guiar la actuación del médico de urgencias en la asistencia a estos pacientes.

Tal y como señala la investigación, es tromboembolismo venoso se considera una de las principales causas de mortalidad en los pacientes con cáncer. Entre un 8 y un 19% de los pacientes oncológicos sufre un tromboembolismo venoso en los 12 meses siguientes al inicio del tratamiento con quimioterapia.

Uso de la heparina y los anticoagulantes orales

Para elaborar las directrices, los investigadores realizaron una revisión de las guías clínicas elaboradas por distintas sociedades científicas nacionales e internacionales, incluyendo a la American Society of Clinical Oncology, la National Comprehensive Cancer Network, la European Society for Medical Oncology, y la International Society on Thrombosis and Haemostasis.

Las guías de tratamiento del tromboembolismo venoso en pacientes que no tienen cáncer apoyan el uso de heparina de bajo peso molecular o heparina no fraccionada durante los primeros 5 a 10 días, seguido de los anticoagulantes orales (por ejemplo, warfarina, factor directo Xa e inhibidores de la trombina) durante los 3 meses posteriores. Debido al aumento del riesgo de recurrencia en pacientes con cáncer, las guías aconsejan continuar el tratamiento durante al menos 6 meses.

En lo relativo a la selección de un anticoagulante, los investigadores apuntan que una serie de ensayos clínicos aleatorizados y metaanálisis llevado a cabo en los últimos 15 años han demostrado que la heparina de bajo peso molecular es superior a los antagonistas de la vitamina K (por ejemplo, warfarina) y probablemente superior a la heparina no fraccionada tanto para el tratamiento inmediato como a largo plazo del tromboembolismo en pacientes con cáncer.

Los autores recomiendan evitar los antagonistas de la vitamina K en el caso del cáncer debido a que las interacciones entre medicamentos, la desnutrición y la disfunción hepática pueden causar grandes fluctuaciones en el nivel internacional razón normalizada (INR), lo que significa una mayor tasa de recurrencia de tromboembolismo venoso y un mayor riesgo de hemorragias importantes.