El procedimiento altamente invasivo de la autopsia tradicional y el temor a la mutilación del cuerpo del fallecido han provocado, en las últimas décadas, una disminución en la tasa general de necropsias. Esta falta de diagnósticos post mortem conlleva una importante pérdida de datos estadísticos y reduce las oportunidades de formación de los estudiantes. La solución, según Ivo Wagensveld, pasa por la implementación de la biopsia guiada por tomografía computarizada (TC) en combinación con la resonancia magnética (RM).

“La biopsia guiada por imagen aumenta mucho el valor diagnóstico cuando se agrega a la RM post mortem y puede ser una alternativa potencial a las autopsias convencionales para diagnosticar cardiopatías isquémicas”, explica el investigador del Erasmus Medical Center en Rotterdam (Países Bajos). El proyecto de autopsia mínimamente invasiva, presentado por Wagensveld y su equipo durante la última reunión de la Radiological Society of North America (RSNA), consiste en:

  1. TC post mortem de cuerpo entero.
  2. RM de cabeza, tórax y abdomen.
  3. Biopsia guiada por TC de parénquima.

Los investigadores probaron la precisión diagnóstica de esta alternativa a la autopsia tradicional en 61 cadáveres de hombres y 38 cuerpos de mujeres, todos ellos fallecidos a una edad media de 62,5 años. Según los autores, la necropsia convencional detectó 34 casos de isquemia miocárdica aguda y 40 casos crónicos.

Al aplicar la biopsia guiada por TC combinada con RM, los investigadores confirmaron para la detección de isquemias agudas un 95% de especificidad y un 97% de sensibilidad y, para las crónicas, un 73% de especificidad y un 90% de sensibilidad. Por otro lado, Wagensveld calculó, para cada caso, la puntuación de calcio y el área bajo la curva ROC (Receiver Operating Curve), útiles para el diagnóstico del infarto crónico, pero no así para la detección del infarto agudo.