La enfermedad arterial periférica (EAP) es una de las patologías más infravalorada debido a su alta prevalencia y su desfavorable pronóstico. A muchos pacientes de EAP, sin venas autólogas adecuadas y sin opciones de tratamiento endovascular, se les coloca una prótesis para la realización de un bypass y así conseguir salvar la obstrucción al flujo sanguíneo.

El estudio, publicado en la revista Journal of Vascular Surgery, seleccionó a 244 pacientes con EAP. De la muestra seleccionada, 229 (94%) pacientes tuvieron un seguimiento de 34,9 meses. La edad media de los pacientes fue de 66 años, 181 (74%) eran hombres, con claudicación (64%), dolor en reposo (16%), lesiones isquémicas (20%), hipertensión arterial (92%), tabaquismo (79%), hiperlipidemia (65%), diabetes tipo 2 (43%).

Las tasas de permeabilidad, de 1 y 3 años, fueron del 60,8% y 50,7%, respectivamente, y las tasas de supervivencia de la extremidad, fueron de 89,3% y 86,1%, respectivamente. 107 (43,9%) bypass fallaron, 26 pacientes (10,7%) requirieron una amputación mayor, y 7 (2,9%) pacientes requirieron una amputación menor.

Las tasas de supervivencia de los pacientes con EAP, después de 1 y 3 años, fueron del 94,4% y 82,9%, respectivamente. La mejoría subjetiva de los síntomas fue el factor pronóstico más importante para conocer la permeabilidad del injerto y la recuperación de la extremidad. Los pacientes con síntomas recurrentes tuvieron un mayor riesgo de fracaso del procedimiento en comparación con aquellos que habían notado una mejoría subjetiva de los síntomas: permeabilidad de 40, 8% vs. 100% (a 1 año) y de 26% vs. 100% (a 3 años).

Ningún paciente con mejoría subjetiva de los síntomas durante el seguimiento fue sometido a una amputación: Salvaron la extremidad un 100% frente a un 79% (a 1 año) y un 100% frente a un 72,8% (a 3 años). Por este motivo, y tal y como detallan los investigadores “la mejoría de los síntomas debe ser el criterio decisivo para determinar los intervalos de seguimiento en pacientes con EAP”.

Además, los factores más importantes asociados con mejores tasas de permeabilidad del injerto y recuperación de la extremidad fueron: La claudicación en comparación con la isquemia crítica, mayor diámetro del injerto (>6 mm), terapia antiplaquetaria antes y después de la operación, terapia con estatinas independiente de los valores de lípidos después de la revascularización, y que la intervención sea realizada por un cirujano vascular experimentado.