Los investigadores, dirigidos por el doctor Ahmed Elmaraezy, encontraron un total de 8 estudios en 9 bases de datos que documentaban la aparición de cataratas en 2.559 cardiólogos intervencionistas. En todos los casos, la opacidad de la cápsula posterior era mayor entre los cardiólogos que en los sujetos de los grupos de control.

Tal como defiende el estudio, y recoge la revista Catheterization and Cardiovascular Interventions, el ojo es uno de los órganos más sensibles a la radiación ionizante que se produce durante la realización de cateterismos, una técnica a la que los cardiólogos intervencionistas se exponen de forma rutinaria.

Para proteger a estos médicos, “altamente susceptibles de desarrollar cataratas”, Elmaraezy propone llevar a cabo nuevas investigaciones que determinen más exactamente la dosis umbral de radiación. “Implementar medidas de protección contra la radiación es, en este caso, una necesidad”, concluye.