En enfermedades no infecciosas, como es el caso del infarto, los neutrófilos reaccionan de manera desproporcionada contra el propio corazón y lo dañan. “En un infarto, lo más importante es reestablecer el flujo sanguíneo lo antes posible, pero, por desgracia, la llegada de sangre desencadena un proceso inflamatorio iniciado por los neutrófilos que induce un daño extra en el corazón", según explica Borja Ibáñez, director principal del estudio.

Este daño adicional se produce tras el restablecimiento del flujo sanguíneo (daño por reperfusión) y se considera un "mal necesario", ya que la arteria coronaria debe abrirse lo antes posible. El ensayo clínico METOCARD-CNIC, liderado y coordinado desde el CNIC por el mismo equipo de investigadores durante el año 2013, demostró que la administración muy precoz de metoprolol reducía el daño en el corazón y sus secuelas durante el infarto.

En este estudio, se demuestra que "el metoprolol en sangre altera el comportamiento de los neutrófilos, los 'aturde', de manera que limita su acción inflamatoria y dañina sobre el músculo cardiaco", explica Jaime García Prieto, primer autor del artículo. Los neutrófilos inician una reacción inflamatoria compleja y organizada al restablecer el flujo sanguíneo, que provoca efectos negativos.

Interacciones celulares

"La interacción neutrófilo plaqueta es fundamental para que los neutrófilos infiltren en el tejido. El metoprolol bloquea estas interacciones de manera drástica y limita, así, la llegada de estas células", afirma Andrés Hidalgo, investigador del CNIC quien subraya que las interacciones también participan de la agregación de ciertas células sanguíneas que bloquean la microcirculación del corazón después del infarto.

Valentín Fuster, director general del CNIC, también ha participado en este trabajo. Fuster señala que "la tecnología de imagen presente en el CNIC ha permitido conocer de manera muy concisa el estado del corazón de pacientes que han sufrido esta patología y les ha ayudado a descifrar un nuevo mecanismo de acción de este fármaco que hemos utilizado durante décadas".

El trabajo se ha realizado a lo largo de 7 años, durante los cuales han colaborado varios equipos multidisciplinares del CNIC, del Instituto de Investigación Sanitaria del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz (IIS-FJD), del Hospital Clínico San Carlos, del Hospital Universitario Quirón Madrid, del Hospital Central de Asturias, del Complejo Hospitalario Ruber Juan Bravo, del Hospital de Basurto y del Hospital Monte Sinaí de Nueva York (EE. UU.).