El trabajo, financiado por el Instituto de Salud Carlos III y publicado en el European Journal of Nutrition, se evaluó a 20 pacientes con síndrome metabólico, a los que se les proporcionó aceite de oliva, con polifenoles y sin polifenoles, en el desayuno. Dos horas después de la ingesta de aceite se extrajeron muestras de plasma sanguíneo de los pacientes.

Las células del endotelio que mostraban mayor protección ante la inflamación fueron aquellas que procedían de personas que habían ingerido aceite de oliva virgen, rico en polifenoles, frente a aquellos que ingirieron aceites refinados, pobres en compuestos fenólicos.

“Al refinar un aceite, se retiran también muchos de los compuestos que pueden ser beneficiosos para la salud, como los carotenos o los polifenoles”, explica Francisco Pérez Jiménez, jefe de Servicio de Medicina Interna en el Hospital Reina Sofia.

Y añade que “la inflamación es una reacción de la célula ante una situación de estrés oxidativo. Si no reacciona ante agentes denominados especies reactivas del oxígeno, la célula corre el riesgo de morir, por lo que desencadena una serie de mecanismos de defensa que la llevan, en última instancia, a inflamarse”.

La inflamación es nociva para el flujo sanguíneo, ya que, si las células que recubren las arterias se hinchan, la sangre se obstruye y pueden aparecer problemas de salud, como la ateroesclerosis.

Los compuestos fenólicos poseen otras propiedades, como antioxidantes y antitumorales, además de las propiedades antiinflamatorias observadas. El grupo de científicos continúa investigando para conocer si los beneficios se producen solo a nivel celular o podrían provocar cambios en la microbiota intestinal y el sistema digestivo.