Las complicaciones postoperatorias se dan, aproximadamente, en el 20% de los casos. Estas situaciones pueden evitarse con un adecuado control de la presión arterial, según la Sedar. Las complicaciones cardiovasculares se producen en un 5% de los casos y son las que registran mayor mortalidad.

Además de incrementar el riesgo de mortalidad del paciente, las complicaciones posquirúrgicas pueden suponer una reducción significativa de la calidad de vida del paciente a largo plazo. La relación entre el control de la presión arterial y la existencia de complicaciones postoperatorias es clara, según destaca Miriam de Nadal, jefa del Servicio de Anestesiología del Hospital Universitario Vall d’ Hebron.

“La hipotensión intraoperatoria aumenta las complicaciones cardiovasculares tras la cirugía, sobre todo en pacientes ancianos”, ha destacado esta especialista.

La jefa de Anestesiología del Vall d’ Hebron reconoce que no hay un consenso sobre los rangos aceptables para el control de la presión arterial. Pese a ello, los fármacos antihipertensivos de corta duración pueden proporcionar una mayor estabilidad hemodinámica. Estos medicamentos, apunta, proporcionan un gran control de la presión arterial, sin afectar a las funciones hepáticas y renal del paciente.

A su juicio, estos medicamentos son una buena opción para controlar la presión arterial del paciente durante todas las fases de una intervención quirúrgica, incluso en situaciones de emergencia, puesto que ayudan a optimizar la probabilidad de supervivencia del paciente.