El objetivo de los investigadores fue evaluar la relación del ejercicio físico, el riesgo de enfermedades cardiovasculares y la mortalidad en los participantes en el Estudio Nacional FinRisk desarrollado entre 1997 y 2007. Los pacientes, que realizaban ejercicio físico moderado, fueron estudiados hasta finales de 2013 a través de unos cuestionarios que cumplimentaban con datos sobre la actividad física que realizaban y otros comportamientos relacionados con la salud.

Se excluyó de la investigación a aquellos participantes que no tenían buenas condiciones de salud para evitar causalidades inversas. Los resultados mostraron que, tras 11,8 años de seguimiento, un total de 197 pacientes murieron a causa de enfermedades cardiovasculares y 416 tuvieron un primer episodio de enfermedad cardiovascular.

Riitta Antikainen, profesor de Geriatría en la Universidad de Oulu, ha subrayado la importancia de este estudio porque, en la actualidad, “se tiene poca información sobre el efecto del ejercicio físico regular en el riesgo de enfermedades cardiovasculares en personas mayores”. “Además, esta investigación pone de manifiesto que las personas mayores físicamente activas tienen un menor riesgo de enfermedad coronaria, accidente cerebrovascular y muerte por enfermedades cardiovasculares”, concluye.