El autor principal de esta investigación, publicada en Heart, asegura que el estudio no puede probar que el estrés permanente provoque la muerte prematura pero sí que existe una relación entre ambos. El doctor Ralph Stewart añade que “hay otras evidencias firmes de que el estrés es causal. Por ejemplo, el aumento de los ataques cardiacos que suceden durante una guerra o un terremoto”.

Con estos resultados, el doctor Gjin Ndrepepa, del Departamento de Cardiología de la Universidad Técnica de Munich, considera imprescindible que los médicos pregunten de forma rutinaria a sus pacientes sobre el estrés en sus vidas. En su opinión, los profesionales deben hacer que la evaluación del estrés psicológico forme parte de la evaluación clínica.

Para llegar a estas conclusiones el doctor Stewart y su equipo evaluó los datos de 950 personas con enfermedad cardiovascular estable. Los participantes tenían edades comprendidas entre los 31 y los 74 años y habían sufrido un ataque cardiaco o fueron hospitalizados por un dolor en el pecho en los 3-36 meses anteriores. A través de un cuestionario general de salud, los pacientes registraron sus niveles de estrés correspondientes a los 6 meses posteriores de haber sido admitidos en el hospital.

Tras un seguimiento de 12 años, los resultados mostraron que 400 personas murieron por todas las causas y cerca de 200 por enfermedad cardiovascular. Un 4% de los participantes reconoció haber sufrido episodios de estrés persistente o moderado. Su riesgo de muerte temprana fue sustancialmente más alto en comparación con los demás.