Según ha informado el instituto, la vitamina D ayuda a absorber el calcio y permite la formación de los huesos en los niños. Los pacientes con enfermedad renal crónica presentan una disminución de los niveles de vitamina D, responsable también del desarrollo de complicaciones secundarias como el hiperparatiroidismo, que produce la desmineralización del hueso y aumenta el riesgo de fracturas.

Por esta razón, es una práctica común el tratamiento de estos pacientes con vitamina D activa (calcitriol) o inactiva (calcidiol). En estudios anteriores se había determinado que la vitamina D activa tiene riesgos tóxicos potenciales. El reciente hallazgo indica que la vitamina D inactiva podría tener también efectos potencialmente nocivos y que los médicos deben hacer un seguimiento continuo de los tratamientos.

El Grupo de Investigación Translacional Vascular y Renal -liderado por la directora del IRBLleida y profesora titular de la UdL Elvira Fernández y el investigador del IRBLleida y profesor de la UdL José Manuel Valdivielso- ha realizado investigación in vitro con ratones para ver los efectos de la vitamina D en el tratamiento del hiperparatiroidismo y sus consecuencias.

Contra la calcificación vascular

La enfermedad cardiovascular es la principal causa de muerte en los pacientes con enfermedad renal crónica. La calcificación vascular, fenómeno frecuente en pacientes con enfermedad renal crónica, se ha relacionado con una mayor morbimortalidad cardiovascular, ya que aumenta la rigidez vascular, entre otras, y puede conducir a la insuficiencia cardíaca o a la hipertensión.

El Grupo de Investigación Translacional Vascular y Renal del IRBLleida trabaja en la identificación de dianas terapéuticas que puedan ralentizar o incluso revertir la calcificación vascular. Un hallazgo que podría suponer un avance muy importante en las estrategias terapéuticas para los pacientes afectados de enfermedades renales.