Según los autores, el síncope en deportistas suele ser un síncope reflejo, considerado benigno; sin embargo, si se produce durante la realización de una actividad deportiva de riesgo, como buceo o motociclismo, puede ser mortal. De ahí la importancia de evaluar riesgos y decidir la conveniencia de restringir la actividad o no, teniendo en cuenta además los riesgos emocionales y psicológicos.

El trabajo recoge una revisión de literatura científica y clínica que tiene como objetivo establecer las recomendaciones a la hora de realizar una adecuada valoración del síncope del deportista con el fin de determinar si hay riesgo de muerte súbita. Una evaluación que, de acuerdo con los investigadores, debe ser distinta a la que se realiza a la población general.

En ese sentido, el estudio apunta que el diagnóstico del síncope en deportistas se dificulta por el hecho de que las adaptaciones cardiovasculares propias del deporte muchas veces se solapan con estadios iniciales de enfermedades cardiacas cuyo síntoma cardinal es el síncope. “Aparte de una detallada historia clínica, exploración física y un electrocardiograma, no es infrecuente la necesidad de realizar otras pruebas para ayudar a establecer un diagnóstico diferencial”, afirman los autores.

“Una evaluación cuidadosa y escalonada nos ayudará a no errar en el diagnóstico y a no aumentar la ansiedad relacionada con una patología que en la mayor parte de los casos es benigna”, concluyen los investigadores, especialistas en Cardiología y Medicina del Deporte.