El síndrome coronario agudo puede tener mejor pronóstico a corto plazo si convive con alteraciones de la función pulmonar y otras comorbilidades respiratorias. Así se deduce de un estudio coordinado por el Instituto de Investigación Biomédica de Lleida (IRBLleida). El trabajo se ha publicado en Journal of Thoracic Disease, tal y como recoge la agencia EFE.

Según ha informado el IRBLleida, investigaciones previas habían sugerido una posible asociación entre las alteraciones de la función pulmonar y un aumento de la mortalidad en eventos cardiovasculares. El presente trabajo, sin embargo, muestra que un fenotipo de síndrome coronario agudo con alteraciones de la función pulmonar y otras comorbilidades respiratorias podría estar asociado a mejor pronóstico a corto plazo.

La investigación forma parte del estudio ISAACC (Impacto del síndrome de apneas-hiponeas del sueño en la evolución del síndrome coronario agudo. Efecto de la intervención con presión positiva continua), en el que participa una quincena de hospitales españoles. Se reclutaron 318 pacientes entre junio de 2011 y septiembre de 2014 para evaluar la relación entre el síndrome coronario agudo y las alteraciones de la función pulmonar, así como la vinculación con la gravedad y el pronóstico a corto plazo.

Ferran Barbé, responsable del grupo Investigación translacional en medicina respiratoria del IRBLleida, ha sido el encargado de coordinar el estudio, que también se fijó en la interacción del síndrome coronario agudo con el síndrome de apnea obstructiva del sueño. El experto es además investigador principal del grupo 35 del Centro de Investigación Biomédica en Red Enfermedades Respiratorias (CIBERES), jefe del Servicio de Neumología del Hospital Universitario Arnau de Vilanova de Lleida y profesor de Medicina en la Universidad de Lleida.

De acuerdo con el IRBLleida, las alteraciones de la función pulmonar son frecuentes en la población general y suelen estar infradiagnosticadas. Se estima que la prevalencia global de las enfermedades asociadas con una obstrucción crónica al flujo aéreo (como EPOC o asma) es superior al 13% en la población adulta. Frente a ellas, las patologías asociadas con un defecto restrictivo, ya sea por patología pulmonar intersticial, anomalías de la caja torácica u obesidad, tienen una prevalencia cercana al 6%.