"El tipo de polifenol que se encuentra en el té verde ha demostrado su capacidad para regenerar la elastina, una proteína esencial para dar elasticidad a la arteria”, explica el autor principal del estudio, Shuji Setozaki. Y añade que “teniendo en cuenta que los aneurismas arteriales abdominales son causados por la inflamación y la degradación de los componentes de elastina de la pared arterial, pensamos que beber té verde puede ser un tratamiento prometedor".

El estudio se realizó en dos grupos de ratones. El primer grupo recibió una solución de 20 miligramos diarios de la epigalocatequina galato (EGCG), un polifenol presente en el té verde, mientras que el segundo grupo no recibió nada (grupo control). Dos semanas después se les indujo un aneurisma aórtico abdominal.

Los resultados mostraron que, en el grupo de EGCG, el diámetro de la aorta abdominal fue significativamente menor, mientras que el espesor de la pared y el contenido de la elastina fueron significativamente mayores, así como los niveles de expresión génica de la tropoelastina y la lisil oxidasa (LOX). Asimismo, se regularon los niveles de expresión de citocinas inflamatorias, incluyendo el factor de necrosis tumoral alfa (FNT-α) y la interleucina 1.

Los aneurismas aórticos abdominales suelen pasar desapercibidos debido a la ausencia de síntomas hasta que no estallan, por lo que es poco probable detectar la hinchazón de la aorta antes de que se rompa, y tampoco se disponen de tratamientos farmacológicos, tal y como señala Setozaki. Por este motivo, el polifenol presente en el té verde podría ser la solución a esta problemática.