El tratamiento con el VIP (del inglés, péptido intestinal vasoactivo) reducirá las placas de aterosclerosis en el corazón, el arco aórtico, las arterias carótidas y la aorta en número y tamaño. Además, reducirán la hipertrofia, la fibrosis pericárdica y el daño cardiaco típicos de la miocarditis. El estudio que asegura las utilidades de esta molécula, publicado en el Journal of Immunology, se ha llevado a cabo por científicos del Instituto de Parasitología y Biomedicina López-Neyra junto a la Universidad de Harvard y de Granada.

Tal y como informan desde el CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas), organismo que ha participado en la investigación, los resultados apoyan el uso de la molécula VIP como agente terapéutico para la aterosclerosis y sus manifestaciones clínicas en seres humanos, como la inflamación cardiaca o la cardiomiopatía dilatada.

“La aterosclerosis ya no se ve como una simple acumulación pasiva de colesterol en las paredes de las arterias, y existen numerosas evidencias que indican que la respuesta inflamatoria crónica en la pared arterial y el desarrollo de respuestas autorreactivas contra componentes de la misma juegan un papel crítico en la patogénesis de la aterosclerosis”, declaró Mario Delgado, del Instituto de Parasitologia y Biomedicina Lopez-Neyra.

Delgado explicó que el VIP actuaba en varios niveles en los diferentes procesos patológicos imprescindibles para el desarrollo de la miocarditis y la ateroesclerosis. Según él, esto puede implicar una ventaja en los tratamientos actuales y es útil para corregir una respuesta inflamatoria y autorreactiva contra la pared arterial y el miocardio.

Un tratamiento con VIP disminuía los niveles de colesterol en la sangre, razón por la que podría usarse junto a medicamentos reductores del colesterol de uso clínico y, especialmente, tras una dieta con poco colesterol. Tal y como añadió después, la molécula ya se había usado como tratamiento para otro tipo de enfermedades cardiovasculares o autoinmunes, y en terapias donde resultó eficaz y seguro.

“Diversas evidencias indican que la progresión de la aterosclerosis y la miocarditis depende del desarrollo de respuestas autorreactivas contra componentes del miocardio y la pared arterial, lo cual abre la posibilidad que aproximaciones terapéuticas inmunomoduladoras puedan ser efectivas en estas enfermedades cardiovasculares”, matizó el investigador.

Desde el CSIC han querido recordar que las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de mortalidad en todo el mundo. Las estadísticas están lideradas por el infarto de miocardio y el infarto isquémico debido a la aterosclerosis, y la miocarditis y la cardiomiopatía dilatada son las principales causas de paro cardiaco en adultos jóvenes. La miocarditis se caracteriza por la infiltración de células inflamatorias en el miocardio con la pérdida de células musculares cardiacas que esto implica.