En sus menos de 2 años de vida, la unidad integral de atención al ictus del Hospital de Traumatología del Virgen de las Nieves de Granada ha atendido a más de 1.500 pacientes y tratado con trombectomía a 276. Se trata de un espacio multidisciplinar, activo las 24 horas del día y protocolizado para atender a los pacientes de ictus entre 24 y 72 horas desde el episodio ya que, “cada minuto perdido en la atención al ictus es un daño cerebral”, según el jefe del Neurología, Adolfo Mínguez.

Los pacientes atendidos en la unidad de ictus suelen responder al mismo perfil que los pacientes de dolencias cardiacas; de manera que el riesgo de ictus también aumenta en casos de hipertensión, colesterol alto, tabaquismo o sedentarismo. Mínguez recomienda “pedir ayuda profesional urgente” ante la aparición brusca o aislada de los primeros síntomas de ictus:

  1. Sueño.
  2. Mareos.
  3. Náuseas.
  4. Dolor de cabeza.
  5. Desviación de la boca.
  6. Dificultad para hablar o entender.
  7. Pérdida de fuerza o de sensibilidad en las extremidades.

“Ante cualquier duda, más vale una falsa alarma; lo mejor es ir a urgencias”, recomienda el especialista. La unidad de ictus de Granada cuenta con 5 camas, instrumentos de oxigenación, medición de la presión arterial, frecuencia cardiaca y ritmo respiratorio, y un equipo multidisciplinar de neurólogos, neurocirujanos y neurorradiólogos, intensivistas, médicos físicos y rehabilitadores, anestesiólogos y enfermeros especializados en ictus, entre otros profesionales.

Emilia: un ictus sin secuelas

“Recuerdo la sensación de rapidez, como si me estuvieran esperando, que no podía ni hablar ni moverme pero era consciente de todo y que me desperté en la UCI después de la operación ya curada”, recuerda Emilia Benavides, en declaraciones a EFE. La paciente relata que cayó al suelo al tratar de levantarse del sofá y fue su marido quien llamó a emergencias, ya que ella no podía moverse ni hablar.

Gracias a la llamada telefónica, los profesionales del centro activaron el llamado código ictus y momentos después sometieron a Emilia a un trombectomía en la que se le extrajo el trombo a través de un catéter dirigido a la circulación cerebral accediendo por los vasos sanguíneos. Esta técnica tan solo se aplica en casos graves o cuando el trombo afecta a grandes arterias. Según Informa EFE, a Emilia no le han quedado secuelas tras el ictus.