Según comentan los autores, la Asociación Americana del Corazón ha expuesto su preocupación por la posible ansiedad indebida que puede provocar el electrocardiograma falso positivo. El trabajo tenía como objetivo determinar el impacto psicológico de esos resultados en deportistas de la National Collegiate Athletic Association (NCAA). Participaron 1.192 individuos.

El 96,8% de los deportistas presentó un electrocardiograma normal, el 2,9% un falso positivo y el 0,3% fue diagnosticado de una enfermedad cardiaca seria. Antes de la prueba, el 4,5% estaba preocupado por el riesgo cardiaco y el 70,1% prefería saber si tenía alguna patología a jugar sin saberlo.

Los que presentaron falsos positivos aseguraron sentirse más seguros durante la competición; asimismo, mostraron mayor preocupación por la posibilidad de descalificación deportiva y el potencial desarrollo de una futura enfermedad cardiaca.

No hubo diferencias en la ansiedad descrita por los deportistas con resultados normales frente a los falsos positivos. Los niveles de ansiedad tampoco variaron en función del género, la raza o el deporte practicado.

Partiendo de estos datos, los investigadores concluyen que los electrocardiogramas falsos positivos no causas una ansiedad excesiva en los deportistas de la NCAA. Los resultados del estudio se han publicado en British Journal of Sports Medicine.