Científicos de CIBERCV, capitaneados por Antoni Bayés Genís, han estudiado el recuento y distribución de monocitos en pacientes con insuficiencia cardiaca para mostrar su papel predictivo en una cohorte de 400 pacientes ambulatorios. Esta investigación, publicada en PLoS One, supone un avance en el análisis de marcadores pronósticos de esta enfermedad progresiva que ya es una cuestión de salud pública mundial.

Tal y como informan desde Madrid+D, los monocitos desempeñan una función clave en el mantenimiento y reparación de los tejidos. Estas células sanguíneas tienen 3 subconjuntos; los clásicos (CD14++/ CD16-), los intermedios (CD14++/CD16+) y los no clásicos (CD14+/CD16++). Investigaciones anteriores a estas ya habían señalado que existía una relación entre los episodios cardiovasculares y las subpoblaciones de monocitos.

El objetivo del estudio es analizar la distribución de los 3 subconjuntos para ver si desempeñan un papel predictivo en una cohorte de pacientes ambulatorios diagnosticados de insuficiencia cardiaca. Los autores se dieron cuenta de que había una diferencia importante entre los estudios hechos en controles sanos y los porcentajes de subconjuntos de monocitos. El orden de los subconjuntos era: primero el clásico, luego el intermedio y después el no clásico.

Los niveles indicaban un incremento del subconjunto de monocitos intermedios en pacientes con insuficiencia cardiaca. La cuantificación del recuento de células para cada subconjunto de monocitos mostró un valor más elevado para la cohorte de pacientes analizados comparados con los subconjuntos de monocitos mediante porcentajes.

"Se necesitan más estudios para confirmar nuestros hallazgos e interpretar mejor su valor clínico, aunque creemos que estamos más cerca de nuevos y mejores marcadores pronósticos de la enfermedad", declaró Bayés.

Santiago Roura, coautor del estudio, insistió en que la persistencia de este tipo de monocitos proinflamatorios podría ampliar los efectos adversos asociados con la inflamación hacia zonas sanas del corazón de los pacientes. Según Roura, esto explicaba el peor pronóstico que implica tener niveles superiores de monocitos intermedios.

La insuficiencia cardiaca ha aumentado en los mayores de 70 años y afecta a entre un 1-2% de la población adulta. Además, es la primera causa de hospitalización, lo que la convierte en un problema de salud pública a nivel mundial. Posiblemente, dicen en Madrid+d, una mejor estratificación de su riesgo ayudaría a comprender mejor los mecanismos patogénicos derivados de la insuficiencia cardiaca.