Científicos del departamento de Pediatría del Instituto de Ciencias Médicas de la India han evaluado la eficacia y seguridad de los fármacos anti-factor de crecimiento endotelial vascular (anti-VEGF) -en monoterapia o en combinación con crioterapia o láser- en neonatos prematuros con retinopatía del prematuro tipo 1. Para ello realizaron un metaanálisis de 6 ensayos (383 sujetos), 5 de los cuales comparaban ranibizumab o bevacizumab intravítreo con la terapia con láser convencional, mientras el sexto enfrentaba el láser convencional más pegaptanib intravítreo con láser más crioterapia.

Según recoge The Cochrane Database Systematic Reviews, cuando se usa como monoterapia, bevacizumab o ranibizumab no reducen el riesgo de desprendimiento total o parcial de retina, la mortalidad antes del alta, la opacidad corneal que requiera un trasplante de córnea o la opacidad del cristalino que requiera la eliminación de cataratas. El riesgo de recurrencia de la retinopatía del prematuro de este grupo no difería del de láser convencional.

El análisis de subgrupos mostró una reducción significativa en el riesgo de recurrencia de la retinopatía del prematuro de  zona I, pero un mayor riesgo en retinopatía del prematuro de zona II. Los datos también revelaron un aumento significativo en el riesgo de recurrencia de la retinopatía del prematuro en los bebés que recibieron bevacizumab intravítreo, pero también un riesgo significativamente menor de errores de refracción a los 30 meses de edad.

Con estos datos, los autores concluyen que la monoterapia de bevacizumab y ranibizumab reducía el riesgo de errores de refracción durante la infancia, pero no el riesgo de desprendimiento de retina o la recurrencia del trastorno vasoproliferativo en bebés con retinopatía del prematuro tipo 1. “La intervención podría reducir el riesgo de recurrencia en los bebés retinopatía del prematuro de zona I, pero también ocasionar un mayor riesgo de recurrencia que requiera retratamiento en aquellos con retinopatía del prematuro de zona II”, advierten.

Por otro lado, la combinación de pegaptanib intravítreo y láser logró reducir el riesgo de desprendimiento de retina en comparación con láser o crioterapia. A las 55 semanas de edad posmenstrual, la recurrencia de retinopatía del prematuro era menor en el grupo tratado con pegaptanib y láser. Según indican los autores, el riesgo de hemorragias retinianas perioperatorias era similar entre los grupos. Sin embargo, señalan, “la calidad de la evidencia fue muy baja o baja para la mayoría de los resultados y, lo que es más importante, no se conocen los efectos adversos sistémicos de los medicamentos a largo plazo”.

Con estos datos, los autores no consideran posible una conclusión sólida que favorezca el uso rutinario de agentes intravítreos anti-VEGF, ya sea como monoterapia o junto con terapia con láser, en recién nacidos prematuros con retinopatía del prematuro tipo 1. “Se necesitan más estudios para evaluar el efecto de los anti-VEGF en los resultados estructurales y funcionales en la infancia y los efectos sistémicos, incluidos los resultados adversos del neurodesarrollo”, concluyen.