Ese ha sido el principal objetivo de un nuevo estudio publicado en la revista JAMA Cardiology, según ha afirmado su autor principal, Eric Secemsky, investigador de Cardiología del Massachusetts General Hospital, quien ha explicado las razones que motivaron el estudio. Dicha investigación ha identificado que la isquemia cardiaca y la isquemia cerebral se producían con más frecuencia que los episodios hemorrágicos entre los 12 y los 33 meses posteriores a la colocación de un estent.

Los pacientes con estents, u otro tipo de procedimientos diseñados para abrir las arterias coronarias obstruidas, están en riesgo permanente de padecer isquemia recurrente, ya sea a través de la progresión de la enfermedad cardiovascular subyacente o de la coagulación que se desarrolla dentro del estent.

El uso de aspirinas y otros fármacos antiplaquetarios se ha convertido en una práctica habitual, pero los ensayos recientes también han demostrado que la reducción continua de la terapia dual antiplaquetaria (a pesar de isquemia recurrente) se asocia con un mayor riesgo de sangrado cuando el tratamiento se prolonga durante más de un año.

Desempatar los resultados

Este estudio, incorporó a más de 25.600 pacientes que recibieron, durante un año, tanto aspirinas como otro tipo de fármacos antiplaquetarios de tipo tienopiridina (como clopidogrel o prasugrel) tras la colocación de estents. Los participantes que habían seguido el protocolo marcado por el estudio y que no tenían episodios cardiovasculares graves o sangrado en el primer año, continuaron con la terapia dual o con placebo durante otros 18 meses.

En comparación con aquellos que solo tomaron aspirina durante un año, la terapia antiplaquetaria dual durante 30 meses redujo un 1,6% en los eventos cardiovasculares y cerebrovasculares graves (muerte, infarto de miocardio, accidente cerebrovascular o coágulos de sangre dentro del estent) y aumentó un 0,9% los eventos hemorrágicos graves, algunos de las cuales intervenían en el sangrado intracerebral o fuera del cerebro.  

El estudio evaluó la frecuencia con la que los pacientes fallecían después de cualquier evento isquémico o hemorrágico y el tiempo que el riesgo de muerte continuaba después de este tipo de eventos. Durante los 21 meses, el 11% de los 478 individuos que experimentó un evento isquémico murió, lo que representaba una incidencia del 0,5% de mortalidad después de tales eventos entre los más de 11.600 participantes con doble terapia antiplaquetaria al final del primer año.

De los 232 participantes que experimentaron un episodio de sangrado, el 18% murió, aunque las tasas de mortalidad más altas entre las personas con hemorragias se compensaron con una menor incidencia de este tipo de eventos. La mortalidad tras un episodio hemorrágico fue del 0,3% entre todos los participantes asignados al azar.

Pulsa para ver la imagen a tamaño completo

Individualizar el tratamiento

Las muertes por eventos hemorrágicos fueron, generalmente, a los 30 días de dicha hemorragia, mientras que la mortalidad tras sufrir un accidente cerebrovascular isquémico o una coagulación dentro del estent fue poco tiempo después del evento. Según indican los investigadores, el aumento del riesgo de muerte por infarto de miocardio continuó durante el resto del periodo de estudio.

En general, tener cualquier tipo de evento aumentaba el riesgo de mortalidad: 18 veces más tras una hemorragia y 13 veces más tras cualquier evento isquémico. Ante estos resultados, los investigadores consideran necesario “ser más cuidados al prescribir cualquier tratamiento antiplaquetario”, según explican los investigadores en un comunicado de prensa.

“Nuestros esfuerzos ahora deben centrarse en individualizar el tratamiento e identificar a aquellos pacientes que tienen más riesgo de desarrollar isquemia con el menor riesgo de tener una hemorragia”, afirma Secemsky.