Weihong Tang, autor principal del estudio y su equipo, evaluaron a 15.792 adultos (un 48% hombres) en riesgo de desarrollar AAA, cuyos datos fueron obtenidos a partir del estudio Atherosclerosis Risk in Communities (ARIC). Un 26,1% de los participantes, todos ellos con una edad media de 54,2 años, eran fumadores activos, mientras el 41,7% nunca había adquirido tal hábito y el resto eran exfumadores.

“Se identificaron un total de 509 eventos clínicos por AAA desde la primera evaluación, entre 1987 y 1989, hasta el año 2001”, explican los autores en el artículo publicado por Arteriosclerosis, Thrombosis and Vascular Biology. Además, “entre los 5.778 participantes que tenían un examen de ultrasonido entre 2011 y 2013, se detectaron 75 casos más de AAA asintomático”, añaden.

“El riesgo de AAA fue del 5,6% en la cohorte total, incluyendo un 8,2% en los hombres, un 6,5% en la raza blanca y el 10,5% en los fumadores actuales” especifica. Por todo ello, los científicos han vinculado el riesgo de AAA con ciertos factores como el tabaquismo, el sexo masculino, la raza blanca, una mayor altura o la mayor presencia de lipoproteínas de baja densidad (LDL) en sangre.

Por otro lado, a aquellos adultos que habían dejado de fumar entre 3 y 8 años antes del estudio se les calculó un 29% menos de riesgo de desarrollar la patología a lo largo de su vida en comparación con aquellos que, a fecha del estudio, seguían fumando. Aun así, los exfumadores recientes mantenían un riesgo entre 2,6 y 3,5 veces mayor de desarrollar AAA en los siguientes 15 años, en comparación con las personas que no había consumido nunca.