El servicio de Angiología y Cirugía Vascular y Endovascular del Hospital Universitario de Guadalajara ha incorporado la ablación térmica de la safena a su cartera de servicios para el tratamiento de las varices. Según informa el centro en una nota de prensa, la ablación térmica permite una recuperación más rápida tras la intervención, lo que supone también un ahorro en bajas laborales. “La cirugía de varices es una de las más demandadas por la población”, asegura el Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (SESCAM), que ha querido “ser sensible a esta demanda”.

La ablación térmica de la safena consiste en la introducción, a la altura de la rodilla, de un catéter que cierra la vena mediante la emisión de calor por radiofrecuencia. Esta técnica resulta mucho menos invasiva que la safenectomía tradicional, que requiere una incisión a la altura de la ingle y la extirpación de la vena. Ambas se llevan a cabo de forma ambulatoria, pero la ablación térmica de la safena supone una semana de baja laboral frente al mes que alcanza la safenectomía.

“El paciente sale de la cirugía por su propio pie y puede retomar sus actividades cotidianas en un breve periodo de tiempo”, explica la jefa de Angiología, Mercedes Guerra. En definitiva, “la ablación térmica de la safena garantiza los mismos resultados y eficacia que la safenectomía, pero se asegura una mejor recuperación”, resume la experta, cuyo servicio realiza cerca de 300 cirugías de varices al año. Según estadísticas del centro, casi una tercera parte de la población tendría problemas circulatorios por varices.