Hipertrofia cardiaca.

La hipertrofia cardiaca puede reducirse con la inhibición de una enzima, la calpaína. Un equipo del Vall d’Hebron Instituto de Investigación (VHIR) ha llegado a esta conclusión tras un experimento con ratas. En la investigación, se observó que esta inhibición limitaba el riesgo de hipertrofia cardiaca tras un  infarto de miocardio o estrés crónico no isquémico.

Pese al elevado impacto sociosanitario y su alta prevalencia, los tratamientos preventivos de la hipertrofia cardiaca son limitados. Por esta razón, las nuevas dianas terapéuticas y el desarrollo de tratamientos nuevos encabeza la lista de objetivos. Este estudio, publicado en Basic Research in Cardiology, demuestra que un inhibidor de las calpaínas por vía oral suaviza la hipertrofia cardiaca.

El papel de las calpaínas

La hipertrofia cardiaca implica un incremento de las células cardiacas y peso del corazón, según informa la agencia EFE. Supone una respuesta a una sobrecarga del músculo cardiaco que causa remodelado ventricular adverso, es decir, arritmias e insuficiencia cardiaca. En la investigación ha participado el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa de la Universidad Autónoma de Madrid.

Estudios anteriores demostraron que activar las calpaínas era importante en la muerte de células miocárdicas en el restablecimiento del flujo sanguíneo tras una isquemia miocárdica. La inhibición de esta reducía el remodelado ventricular después del infarto y el tamaño del infarto.

Ahora, se ha utilizado un modelo de hipertrofia cardiaca inducida por exposición crónica de roedores a niveles elevados de una hormona que induce hipertrofia. Así, se ha demostrado que la estimulación crónica induce a activar las calpaínas.

Los investigadores han encontrado que una enzima que transmite señales extracelulares a las células a través de receptores, GRK2, desempeña un papel destacado en estos mecanismos. El estudio ha sido dirigido por Federico Mayor (UAM) y David Garcia-Dorado (VHIR).