Así, un grupo de investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares Carlos III (CNIC) acaba de descubrir el papel de la vía de señalización NOTCH en el desarrollo del flujo unidireccional que realizan las válvulas cardiacas en cada latido. NOTCH se utiliza para la formación de válvulas primitivas que se utilizan en el embrión temprano y, posteriormente, para que las válvulas maduras obtengan su forma definitiva.

En este estudio, que se publica en Circulation Research, los investigadores han identificado un nuevo mecanismo molecular regulado por NOTCH implicado en la creación de tejido en el progreso tardío de la válvula. El equipo de investigación ha descubierto que las alteraciones genéticas de la vía de señalización NOTCH inactivan el control de la creación de tejido, lo que provoca una sobreproducción de las válvulas de maduración.

Todo ello se traduce en que las tres hojas de la válvula aórtica se unifican en dos, provocando una válvula aórtica bicúspide (BAV), en lugar de tricúspide, que es lo habitual. Gracias a este hallazgo se podría realizar un diagnóstico genético precoz, así como nuevos tratamientos enfocados en el control del sobrecrecimiento valvular.