Para llegar a esta conclusión, los responsables del estudio analizaron los resultados de más de 100.000 pacientes que habían sufrido un paro cardiaco. Los investigadores detectaron que las tasas de supervivencia fueron de casi un 13% entre los pacientes que habían recibido epinefrina en el plazo de 5 minutos desde el paro cardiaco. En el caso de los pacientes que habían recibido la epinefrina más tarde de este periodo, las tasas de supervivencia se redujeron al 11%.

Las demoras a la hora de recibir la inyección de epinefrina también provocaron una peor recuperación de los pacientes, señala la investigación. Los hospitales que tenían un mayor número de pacientes con paro cardiaco tendían a administrar la epinefrina antes que aquellos centros que tenían pocos casos.

La RCP, tratamiento más frecuente para un paro cardiaco

Cerca de un 80% de los pacientes que sufren un paro cardiaco en un hospital tienen una afección por causas que no pueden ser tratadas con un desfibrilador, señala el estudio. Lo habitual es que sean asistidos con reanimación cardiopulmonar (RCP) y epinefrina. La tasa de supervivencia de estos pacientes es mucho más baja que la de los pacientes tratados con un desfibrilador.

El autor principal del estudio, el doctor Rohan Khera, señala que “las opciones de tratamiento para un paro cardiaco no desfibrilable son tan limitadas que se ha puesto un énfasis en la mejora de los procesos actuales”. “Administrar la epinefrina rápidamente y mejorar la calidad de la RCP son prácticas que se pueden mejorar con facilidad, lo que puede salvar vidas”, concluye.