Además, la AEMPS considera que debería interrumpirse el tratamiento con este fármaco en aquellos pacientes que puedan desarrollar complicaciones en los pies. “Se deberá realizar una adecuada monitorización de los pacientes en tratamientos con cualquier SGLT-2 que presenten factores de riesgo para amputación, e insistirles en la importancia de un adecuado cuidado preventivo del pie diabético”.

En mayo de 2016, la AEMPS inició una revisión para evaluar el incremento de riesgo de amputación no traumática en miembros inferiores asociado al uso de canagliflozina. Esta evaluación se inició tras conocerse los resultados preliminares de 2 estudios (CANVAS y CANVAS-R) en pacientes diabéticos que tenían un riesgo elevado de presentar eventos cardiovasculares.

Tras este análisis, se consideró la posibilidad incluir en esta revisión dapagliflozina y empagliflozina, principios activos pertenecientes al grupo de los SGLT-2, con el objetivo de conocer si se trataba de un efecto de clase o era propio de la canaglifozina. Después de evaluar diversos datos, se recomienda que los profesionales sanitarios vigilen a los pacientes para detectar síntomas “provocados por la depleción de agua y sales corporales”.

Es necesario monitorizar “factores de riesgo para amputación, como amputaciones previas, enfermedad vascular periférica o neuropatía preexistente”, así como iniciar tratamiento precoz ante los primeros síntomas que se observen en el pie: ulceración, infección, dolor de nueva aparición o sensibilidad, entre otros.

Asimismo, consideran necesario recordar al paciente que mantenga una buena hidratación e informe al médico si se desarrollan úlceras, decoloración de la piel, dolor de nueva aparición o sensibilidad en extremidades inferiores.