Asimismo, la antitrombina genera una molécula que reduce la vascularización de los tumores. Esta molécula es esencial, según destaca la universidad, para aquellos pacientes que tienen deficiencia de antitrombina debido a una enfermedad rara genética, ya que estos pacientes tienen un alto riesgo de sufrir trombosis venosas y embolismo pulmonar.

La angiogénesis es el mecanismo del que se valen los tumores para asegurarse los nutrientes y el oxígeno que necesitan para crecer. Mediante este procedimiento, estimulan la formación de nuevos vasos capilares sanguíneos a partir de los preexistentes en el tejido. Asimismo, este proceso les sirve para desplazarse del tumor primario a otras partes del organismo donde crecer como un tumor secundario o metástasis.

El efecto antitumoral de la antitrombina actúa sobre la proteasa, la enzima que permite a las células tumorales degradar la matriz y allanar el camino para que puedan expandirse por otras partes del organismo. Los investigadores han identificado, además, que los efectos antitumorales de la antitrombina se multiplican al añadir heparina.

Los resultados del estudio, publicado en Scientific Reports demuestran que la heparina es capaz de reducir las metástasis óseas y hepáticas producidas por las células tumorales de colon.