La capacidad aeróbica de un niño puede determinar su salud cardiaca a largo plazo, según un estudio coordinado por la Universidad de Cádiz en el que participa la Universidad de Granada. Se trata de la primera investigación que analiza la influencia de la condición física en el desarrollo de enfermedades cardiovasculares en menores de preadolescentes.

Tal y como informa la agencia EFE, existían estudios que indagaban en la relación entre la capacidad aeróbica y el riesgo cardiovascular en adultos y adolescentes. En este ensayo, han participado 230 niños de entre 6 y 10 años de 18 centros escolares de la provincia de Cádiz. Se ha desarrollado a lo largo de 3 años.

El trabajo, publicado en la revista Mayo Clinic Proceedings, se ha centrado en la elaboración de puntos de corte de la capacidad aeróbica para niños de la citada franja de edad. Estos puntos ayudarán a diagnosticar el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares.

“Además de ayudarnos a diagnosticar el perfil cardiovascular a estas edades, nos ha posibilitado ir un paso más allá y comprobar que el nivel de capacidad aeróbica que tiene el niño a los 6 años, por ejemplo, determina su nivel de riesgo cardiovascular dentro de 2 años”, han señalado los autores del estudio, en el que también ha participado el Centro Superior de Investigaciones Científica (CSIC) y las universidades Complutense y Politécnica de Madrid.

De acuerdo con la investigación, los niños con niveles altos de capacidad aeróbica en una primera instancia tenían un perfil cardiovascular más saludable que aquellos que estaban por debajo de ese punto de corte. De esta forma, los científicos han constatado que el nivel de capacidad aeróbica de un niño de 6 a 10 años puede determinar el riesgo cardiovascular futuro.

“Es importante establecer estrategias que fomenten la práctica de actividad física dirigidas a mejorar la capacidad aeróbica desde los primeros años de vida. Y es que se sabe que el nivel de capacidad aeróbica que tenemos desde la infancia determina nuestros niveles futuros de salud cardiovascular”, han añadido los autores, que recomiendan establecer un protocolo de intervención desde centros educativos y sanitarios.