La cardiopatía congénita cuenta con un programa de tratamiento especializado en el Hospital Universitario Virgen del Rocío. La iniciativa atiende a pacientes desde la edad pediátrica hasta la adulta. El programa tiene como objetivo hacer un seguimiento ininterrumpido durante el transito del área de pediatría a la Unidad de Cardiopatías Congénitas del Adulto (UCCA). “Con este seguimiento no perdemos el rastro del paciente que, una vez cumpla 18 años, debe de cambiar de servicio”, explican desde el centro médico.

El equipo de la consulta de transición lo forman el cardiólogo pediátrico (como referencia de su etapa infantil y responsable de recopilar detallada información de ella), el cardiólogo de la Unidad de Cardiopatías Congénitas del Adulto (profesional que tomará las riendas de su cuidado que se presentara durante la consulta de transición), una enfermera de transición (encargada de acompañar al paciente durante todo el proceso y proveerlo de educación sanitaria, higiénica, dietética y sexual) y un psicólogo de transición

Este equipo colabora con profesionales que, de forma transversal, asisten al adolescente con cardiopatía congénita en cualquier circunstancia clínica que pudiera acontecer en esta etapa: hemodinamistas, cirujanos, electrofisiólogos, radiólogos o ginecólogos. Este trabajo de equipo garantiza la continuidad asistencial del paciente, que en estos casos es durante toda su vida. El Hospital dice ser uno de los centros pioneros de España en el diagnóstico y tratamiento de la cardiopatía congénita de muy difícil manejo.

“Más del 90% de los niños sobreviven hasta la adolescencia. La transferencia de estos pacientes a la atención médica de adultos debe realizarse de manera gradual y flexible sin perder el contacto con la unidad pediátrica de referencia”, señalan desde el hospital. El equipo trató el año pasado a 122 jóvenes con cardiopatía congénita en un espacio propio, ubicado en el Centro de Diagnóstico y Tratamiento del hospital. Las consultas de transición no solo van dirigidas al adolescente, sino que involucran también a la familia, que ha sido y es el sistema de soporte más fuerte para estos jóvenes.