El estudio ha analizado, a lo largo de 10 años, a más de 6.000 estadounidenses y ha hallado que aquellas personas que viven en zonas con más contaminación al aire libre acumulan depósitos en las arterias que irrigan el corazón más rápido que aquellas personas que viven en zonas menos contaminadas.

Durante la investigación, se midió con una tomografía computarizada el nivel de calcio acumulado en las arterias como causa de la contaminación del aire y se evaluó la exposición de cada persona según su domicilio.

Los resultados de este estudio apoyan los esfuerzos internacionales para reducir la exposición a los contaminantes del aire, según ha destacado Joel Kaufman, director y autor principal del mismo. En la investigación se midió, además, la exposición de cada participante al material particulado fino ambiental, al óxido y dióxido de nitrógeno, al carbón y al hollín.

Una vez obtenidos los datos sobre la exposición a la contaminación en el aire, los investigadores emplearon un modelo computacional que incluía información sobre el uso del suelo, la cantidad de tráfico diario y las condiciones climáticas. Con este modelo obtuvieron información sobre las concentraciones de contaminación en el hogar de cada participante.