La investigación, financiada por Bayer y publicada en New England Journal of Medicine, mostró una reducción del 25% de cualquiera de los eventos citados, sin embargo, aumentó la probabilidad de que se produjera una hemorragia interna. Principalmente, hemorragias gastroenterológicas, según señalan los investigadores del Population Health Research Institute (PHRI) de la McMaster University y Hamilton Health Sciences (HHS) de Hamilton, en Canadá.

El estudio, llamado Compass, “demostró que la combinación de la aspirina con dosis bajas de un anticoagulante era, sustancialmente, más eficaz que la administración de la aspirina de manera independiente”, aseguró John Eikelboom, investigador principal del estudio. Esta combinación es especialmente importante debido a que se producen problemas cardiovasculares y cerebrovasculares con bastante frecuencia en los pacientes con enfermedad arterial, tal y como señaló.

Un segundo artículo del mismo estudio, publicado en la revista The Lancet, muestra que dicha combinación de fármacos es superior a la aspirina en cuanto al riesgo de pérdida de extremidades o de isquemia severa de los miembros (limitación del flujo sanguíneo a una extremidad) en pacientes con enfermedad arterial periférica.

“Este es un avance importante para los pacientes con enfermedad arterial periférica. Hasta ahora solo hemos tenido aspirina para estos pacientes, que solo tiene una eficacia leve. Una terapia que reduce los eventos cardiovasculares y de las extremidades supone un gran beneficio para estos pacientes de alto riesgo”, concluye Sonia Anand, profesora de medicina vascular en la Universidad de McMaster, en Canadá.