Tras realizar un seguimiento de 6 años a casi un millón de personas de entre 35 y 85 años, sin antecedentes de enfermedad cardiovascular, la investigadora María Grau ha podido constatar lo que diversos estudios previos ya sugerían. “Trabajos anteriores habían mostrado una relación entre las enfermedades inflamatorias autoinmunes crónicas y el riesgo cardiovascular”, recuerda la experta en declaraciones a la agencia EFE.

Ahora, el gran tamaño de la muestra permite generalizar los resultados y afirmar que ambos tipos de patologías autoinmunes tienen asociado un mayor riesgo de mortalidad general y que, los trastornos sistémicos del tejido conectivo, la artritis reumatoide y, en menor medida, la espondilitis anquilosante, puede asociarse a eventos coronarios, mientras las dolencias del aparato digestivo se relacionan con el riesgo de ictus.

En el primer grupo, el aumento de riesgo se debe, según explica Grau, a la interacción de la inflamación, factores metabólicos, terapia y factores relacionados con la enfermedad. Por tanto, concluye la científica, “desarrollar nuevas herramientas para predecir eventos cardiovasculares que incorporen biomarcadores de actividad de las enfermedades inflamatorias autoinmunes, podría ayudar a reducir la incidencia de estos eventos”.