Las enfermedades cardiacas crónicas generan una carga económica significativa para las familias de bajos ingresos estadounidenses, incluso cuando tienen seguro médico, según un estudio preliminar presentado en las Quality of Care and Outcomes Research Scientific Sessions 2018 de la American Heart Association.

El estudio se centra en el efecto de los gastos médicos de bolsillo derivados de una enfermedad cardiaca crónica como la enfermedad cardiovascular aterosclerótica en las familias de bajos ingresos, consideradas aquellas con ingresos por debajo del 200% del límite federal de pobreza (entre 20.000 y 24.250 dólares por año para una familia de 4 personas).

Las enfermedades cardiacas crónicas analizadas son un grupo de patologías provocadas por la ateroesclerosis, principal causa de muerte y una de las principales fuentes de gasto médico. Se definió como gastos altos aquellos por encima del 20% de los ingresos familiares y como gastos catastróficos aquellos que superaban el 40% de los ingresos”.

“Nos sorprendió encontrar que una de cada 10 familias de bajos ingresos, incluyendo aquellas con seguro de salud, soportan gastos médicos catastróficos por estas afecciones crónicas”, señaló el autor principal del estudio, Rohan Khera, para quien el hallazgo implica que “la calidad del seguro proporcionado a estos pacientes no cubre suficientemente sus gastos médicos o no tiene en cuenta sus recursos financieros”.

Para determinar los gastos de bolsillo reales de dichas enfermedades cardiacas crónicas, se usaron datos de la Medical Expenditure Panel Survey de 2015-2016. Se identificaron 22.521 adultos mayores de 18 años con enfermedad cardiovascular aterosclerótica que pertenecían a 20.600 familias, un 15% de las familias estadounidenses, de las cuales el 39% era de bajos ingresos.

Una de 4 familias de bajos ingresos con un miembro afectado por una enfermedad cardiovascular aterosclerótica experimentó una carga financiera alta, mientras que una de cada 10 experimentó gastos catastróficos, incluso teniendo seguro. En general, las familias de bajos ingresos fueron 3 veces más propensas a experimentar gastos médicos significativos que las familias de ingresos medios-altos. “Para aliviar las disparidades económicas, la calidad de la cobertura de seguro para familias de bajos ingresos debe mejorar”, concluyó Khera.