“La estatura de la población ha aumentado y sigue aumentando, lo que podría contribuir al hecho de que la incidencia de la trombosis también haya aumentado”, enfatiza Zöller, quien colabora como profesor asociado de la Universidad de Lund y el Hospital Universitario de Malmö, en Suecia.

Los Centers for Disease Control and Prevention (CDC) de los Estados Unidos estiman que el tromboembolismo venoso afecta a 600.000 estadounidenses cada año, lo que lo sitúa en la tercera causa principal de infarto de miocardio y de accidente cerebrovascular. Los desencadenantes más comunes son la cirugía, el cáncer, la inmovilización y la hospitalización. En las mujeres, el embarazo y el uso de hormonas, como el anticonceptivo oral o los estrógenos para los síntomas de la menopausia, también aumentan el riesgo.

Incluirla como factor de riesgo

La estatura sería otro de los factores de riesgo asociados al tromboembolismo venoso. “Esto podría deberse a que las personas más altas tienen las venas de las piernas más largas, lo que implica que hay más superficie en la que pueden ocurrir problemas. Además, hay más presión gravitacional en las venas de las piernas de las personas altas, lo que puede aumentar el riego de disminución del flujo sanguíneo”, plantea el investigador principal.

Los científicos señalan que no han tenido acceso a otras variables como los datos de la infancia o los factores del estilo de vida de los padres, como el tabaquismo, la dieta o la actividad física. Asimismo, alertan que el estudio se ha realizado en población sueca, por lo que no podría extrapolarse a otras poblaciones como la de Estados Unidos, si bien señalan que Suecia tiene una población tan étnicamente diversa como otras poblaciones de Europa o de Estados Unidos.

“Creo que deberíamos empezar a incluir la altura de las personas entre los factores de riesgo, de la misma forma que lo hacemos con el sobrepeso. No obstante, se necesitan más estudios para determinar cómo interactúa la estatura con los trastornos sanguíneos hereditarios y otras condiciones”, concluye Zöller.