Según recoge Infosalus, el estudio analizó el impacto de las alteraciones del ritmo circadiano en la función cardiovascular en personas con falta de sueño. En total evaluó a 26 personas sanas de entre 20 y 39 años. El sueño de los participantes en el estudio se limitó a 5 horas durante 8 días con una hora de dormir fija o retrasando la hora de dormir por 8,5 horas en 4 de los 8 días.

La restricción del sueño combinada con retrasos en la hora de dormir se asoció con un aumento del ritmo cardiaco durante el día para ambos grupos y más aún por la noche cuando la restricción del sueño se combinó con un retraso en la hora de dormirse. Otra de las consecuencias de la restricción del sueño fue un aumento de 24 horas en la excreción urinaria de norepinefrina.

Los investigadores apuntan que la falta de sueño es muy común en los trabajadores por turnos, que son entre el 15 y el 30% de la población activa en los países industrializados. “Nuestros resultados sugieren que estos trabajadores podrían no beneficiarse de los efectos cardiovasculares restauradores del sueño durante la noche después de una rotación por turnos”, ha apuntado Daniela Grimaldi, autora principal y profesora en la Universidad de Northwestern en Chicago.