Mientras que los stents tradicionales están compuestos de metal, el stent Absorb, del laboratorio farmacéutico Abbot, está hecho de un material que se disuelve de la misma forma que las suturas solubles. El stent desaparece por completo entre el segundo y el tercer año tras su colocación, es decir, una vez realizada su función de mantener abierta la arteria obstruida, promoviendo la restauración del segmento del vaso tratado.

Manuel Pan Alvarez-Osorio, jefe de la Sección de Hemodinámica del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba, explica que “la ausencia de metal significa que el vaso tratado puede retornar a su estado natural, respondiendo a la demanda variable del corazón como consecuencia de las actividades diarias. Asimismo, la disolución del metal reduce el riesgo de futuras obstrucciones asociadas con stents metálicos y podría significar accesos más sencillos para otras opciones de tratamiento en caso de que resulten necesarias en el futuro al paciente”.

El stent Absorb, comercializado bajo el nombre de Sistema de Armazón Biorreabsorbible Vascular (BVS) Absorb GT1, está disponible en más de 100 países. 150.000 personas con enfermedad de la arteria coronaria se han beneficiado de este novedoso dispositivo.