Según informó la organización, la función renal reducida puede tener efectos perjudiciales sobre la salud cardiovascular, lo que aumenta el riesgo de estos enfermos a padecer insuficiencia cardiaca congestiva, ataques cardiacos o accidentes cerebrovasculares.

Los investigadores calcularon la prevalencia de enfermedad renal crónica (ERC) en sus distintos estadios en 188 países entre 1990 y 2013. Ese último año, la función renal reducida se asoció con un 4% de las muertes a nivel mundial (2,2 millones de muertes). Más de la mitad tenían una causa cardiovascular.

De acuerdo con la sociedad, comprender el verdadero impacto para la salud de la enfermedad renal requiere considerar las patologías cardiovasculares. “Esto es especialmente importante en el mundo en desarrollo, donde la tasa de muerte ha aumentado desde 1990”, señala Thomas.