La hipertensión arterial eleva el riesgo de padecer enfermedad renal crónica (ERC), de acuerdo con la Sociedad Española de Nefrología (SEN), que ha recordado la importancia de controlar la presión arterial en pacientes renales para ralentizar la progresión del daño renal. La organización, asimismo, ha demandado la puesta en marcha de más campañas que promuevan hábitos saludables que cuiden de la salud del riñón.

Tal y como ha señalado la SEN, la hipertensión arterial es uno de los principales factores de riesgo cardiovascular que incrementan las probabilidades de sufrir ERC desde un 14 a un 40%. Además, la citada hipertensión arterial se asocia con la progresión del daño renal, de manera que el control adecuado puede enlentecer la progresión de la enfermedad renal hacia fases terminales.

Según un estudio basado en datos del Sistema de Información para el Desarrollo de la Investigación en Atención Primaria (SIDIAP), uno de cada 5 personas con hipertensión arterial sin enfermedad cardiovascular mayores de 60 años y atendidos en Atención Primaria tiene enfermedad renal crónica leve-moderada. En esa población, la hipertensión arterial es difícil de controlar, afirma el trabajo.

Otros estudios, como el ENRICA-Renal o el EPIRCE, aseguran que la ERC tiene una prevalencia de en torno al 10-15% en España, donde habría un infradiagnóstico superior al 40%. Estos datos llevan a expertos nefrólogos a hablar de “epidemia silenciosa” que hace que más de 57.000 personas necesiten un tratamiento renal sustitutivo. Para intentar darle la vuelta a esta situación, a través del control de la hipertensión arterial y otros factores de riesgo, la SEN ha reclamado más esfuerzos para promover hábitos saludables.

“Se estima que una dieta equilibrada baja en sal y alta en fibra, actividad física, dejar el tabaco y un control de la diabetes y de la hipertensión arterial, si están presentes, pueden disminuir el progreso de la ERC hasta en un 50%, y en algunos casos hasta revertir el daño”, ha apuntado la presidenta de la SEN, María Dolores del Pino.

Entre las recomendaciones preventivas de la sociedad, destacan 5 puntos fundamentales:

  1. Tener una alimentación saludable, con alimentos frescos y bajos en grasa.
  2. Reducir el consumo de sal a 6 gramos o menos diarios de sal, que en el caso de las personas con hipertensión arterial deben ser menos de 3-4 gramos al día.
  3. Evitar el sobrepeso y realizar unos 45 minutos de ejercicio al día.
  4. Renunciar al alcohol y el tabaco.
  5. Controlar el estrés.