La ventaja clave de este método de análisis es la capacidad de "detección temprana de los cambios en los vasos sanguíneos, antes de que se pueda establecer una enfermedad vascular", según asegura en una teleconferencia a la agencia EFE, Keith Channon, profesor de medicina cardiovascular de la Universidad de Oxford.

Asimismo, la investigación "establece un marco para futuras pruebas clínicas que demuestren el valor predictivo de este método", según agregaron los representantes de la revista, quienes añaden que “quizás lo más importante sea que la probabilidad de que una arteria coronaria se bloquee y cause un infarto no está necesariamente relacionada solo con su grado de estrechamiento”.

Nuevas métricas

"Esto significa que mucha gente no está enterada de que tiene un alto riesgo de un ataque al corazón, porque los estudios actuales no detectan ningún estrechamiento o no distinguen cuáles son los que tienen mayor probabilidad de causar un infarto", añadió. Los investigadores desarrollaron una métrica a la que denominaron índice de atenuación de grasa en función de los cambios de tamaño en las células de la grasa que tienen una relación con indicadores de inflamación de los vasos sanguíneos.

Los investigadores realizaron muestras de 453 pacientes cardiacos y observaron que en 40 de ellos existía un alto índice de inflamación pronunciada. Posteriormente, el equipo utilizó el indicador en otros 273 individuos, de los que 156 presentaban placa coronaria mientras que otros 117 no la tenían.

“Las arterias del corazón están rodeadas de un tejido graso y hemos descubierto que esta grasa tiene la capacidad de 'sentir' la inflamación de los vasos sanguíneos. Como resultado, cambia su composición y se vuelve más acuoso y menos graso cuando se deposita cerca de una arteria inflamada", añadió Charalambos Antoniades, otro de los investigadores que realizó este estudio.

Después de estos hallazgos, los investigadores decidieron desarrollar el nuevo método para visualizar los cambios que se producen en la grasa que rodea las arterias. En opinión de los autores, esta métrica podría revolucionar la estimación del riesgo de sufrir un infarto y los tratamientos clínicos para las enfermedades del corazón.

"Nuestro nuevo método permite detectar la placa pequeña que provoca inflamación en las arterias coronarias, que tiene más probabilidades de romperse y, por lo tanto, de provocar un infarto", concluyó Antoniades.