Según pudieron comprobar los investigadores, las bacterias activadas por luz suministraban oxígeno al tejido muscular del corazón, mantenían el metabolismo del mismo y producían mejoras duraderas en la función cardiaca durante y después de la inducción de la isquemia. Estos resultados podrían modificar la manera de tratar los eventos en los que se producen una interrupción del flujo sanguíneo, encargado de proporcionar oxígeno y nutrientes.  

Los científicos explican que este es el primer estudio que demuestra el éxito de una terapia fotosintética para corregir la isquemia. Asimismo, consideran que este tipo de tratamiento podría ser efectivo para tratar el infarto agudo de miocardio antes de realizar una revascularización. El uso de este tipo de bacteria podría tener varias aplicaciones beneficiosas en otro tipo de intervenciones.

Restricciones de la terapia

Así, podría servir como tratamiento adyuvante en la cirugía cardiopulmonar de bypass o en los trasplantes de órganos para aumentar la cantidad de oxígeno de los tejidos o en los casos en los que no hay suficiente flujo sanguíneo durante el transporte. Sin embargo, esta terapia podría tener algunas limitaciones para su aplicación directa a humanos.

Una de estas condiciones es la necesidad de que se realice una incisión abierta en el tejido para que la luz pueda incidir en las bacterias. Este hecho se daría en los casos de cirugía abierta, si bien no sería útil en los casos de infarto de miocardio tratados por cateterismo. No obstante, los científicos resaltan la existencia de un nuevo tipo de clorofila (clorofila f) que absorbe la luz en el espectro infrarrojo en otras cepas de cianobacterias.

Los científicos consideran que sería factible crear una cepa de Synechococcus elongatus, a través de ingeniería genética, que modificara la capacidad de crear glucosa y carbohidratos a partir de la energía generada por la fotosíntesis. La modificación genética de microorganismos ya se ha logrado en otros casos para aumentar los beneficios terapéuticos de las mismos, como en el caso de la Escherichia coli.